Hay algo con Nueva Zelanda que ha permitido que salgan películas de terror tan grandiosas de ahí. Desde Strange Behavior en 1981, pasando por las óperas magnas de Peter Jackson
Bad Taste y
Braindead hasta el boom de los últimos 10 años, le han dado al mundo películas de terror de las que uno recuerda y repite por años. Hace mucho no me reía tanto como me reí con What We Do In The Shadows, la película de Jemaine Clement, mitad de Flight of the Conchords y Taika Watiti, director de Boy y del corto nominado al Oscar Two Cars, One Night. Además de dirigir y escribir la película, interpretan los papeles protagónicos junto a Jonathan Brugh y Ben Fransham como cuatro vampiros de diferentes épocas y edades que comparten una casa. Las
secuencias cotidianas son para ahogarse de la risa y el formato está tan bien ejecutado que me encantaría verlo en una serie, más que en una película. El mockumentary, que tiene sus raíces más lejanas en obras como
la transmisión por radio de The War of the Worlds de Orson Welles y
Las Hurdes: Tierra sin Pan de Luis Buñuel, son una ficción contada como un documental con todos sus recursos: entrevistas, un tono selectivamente dramático o cómico y alguna que otra dramatización intencionalmente mal hecha. El primer mockumentary fue A Hard’s Day Night, 87 minutos de las aventuras ficticias de The Beatles escapando de las fans y viviendo su vida a lo largo de algunos días. Sin embargo y a pesar de existir mockumentaries de los 70’s, no fue hasta This is Spinal Tap en 1984 que el género despegó y sus escritores Christopher Guest y Eugene Levy marcaron la pauta con Waiting for Guffman, Best in Show y A Mighty Wind, definiendo el género por completo a partir del tono cómico, los diálogos casi totalmente improvisados por los actores y la ausencia de recursos de comedia como las risas pregrabadas. Otro gran mockumentary de los primeros 90’s fue Forgotten Silver, coincidencialmente también neozelandés y dirigido por Peter Jackson apenas tres años después de Braindead. Poco tiempo después se convirtió en un instrumento magistralmente ejecutado por grandes comediantes para la sátira y la parodia, de los cuales probablemente los más famosos sean Dark Side of the Moon y Borat. En el caso particular de What We Do In The Shadows, los directores aprovechan los choques contextuales a los que se enfrentan a diario seres que llevan siglos viviendo, metiendo en la mezcla los sesgos culturales de la época, su relación entre sí, con la tecnología, los humanos y otros seres como zombies y hombres lobo. Afortunadamente tengo en cola varias películas neozelandesas del 2014 y el 2015, pero quedé con ganas de todo por esta película, de que haya una secuela, una serie, lo que sea. Me faltó más y no pasará mucho tiempo antes de que la vea de nuevo.
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