Muy fácilmente esta es la película más vieja que he visto. Le jalo muy poco a los clásicos, he visto creo que una sola película de Chaplin y el cine mudo me aburre. Sin embargo, The Cabinet of Dr. Caligari me abrió la puerta a fijarme en detalles nuevos y emocionantes y a admirar el talento para la narrativa de los directores de cine mudo, que con mínimos recursos son capaces de contar una buena historia. El Expresionismo alemán fue un movimiento artístico surgido antes de la Primera Guerra Mundial que alcanzó su cumbre en 1920 y se extendió a la arquitectura, el baile, la pintura, la escultura y el cine. Aquí tuvo un éxito particular por el aislamiento cultural de Alemania debido al veto de películas extranjeras en 1916 y a la inflación, que aumentó la demanda popular del cine. Al levantarse el veto, sumado a la disminución de la germanofobia causada por la guerra y el boom en la industria del cine alemana, ya existía en este país un próspero universo del que surgieron las primeras películas de terror en la historia, entre ellas The Golem, Nosferatu y la primerísima primera, The Cabinet of Dr. Caligari. Como parte de un movimiento cinematográfico con raíces muy profundas en el expresionismo pictórico, la escenografía, muy teatral, recuerda en sus proporciones a
Blick in eine Gasse de August Macke y
Apokalyptische Landschaft de Ludwig Meidner, está llena de
figuras abstractas a lo
Kandinski, de estructuras puntiagudas a lo
Mathias Goeritz y hasta un retrato de Cesare el Sonámbulo que parece hecho por
Otto Mueller o
Karl Schmidt-Rottluff. Tanta referencia solo para que se hagan una idea del trabajo de dirección de arte que hay detrás de esta película y de que es solo uno de los muchos elementos de los que hacen uso Robert Wiene y Hermann Warm para contar una historia en la que, de frente, lidian con los temas de la locura vs. la cordura y la percepción subjetiva de la realidad mientras hacen un guiño nada sutil a la obediencia ciega del pueblo alemán al señor del bigote pequeño y a la necesidad de un dictador a quién seguir como sonámbulos.
-Si no ha visto la película y no quiere spoilers, lea hasta aquí.-
EL PLOT TWIST. La última secuencia de la película, en la que muy a lo David Lynch todo era la ilusión de un loco, me dejó con la sensación de querer repetir la película completa. El protagonista se había armado toda la historia con elementos de su cotidianidad en el asilo del cual el nominal Dr. Caligari era el director, es fácilmente el mejor recurso de esta película para justificar la historia. No solo le da un sentido narrativo a la escenografía, sino que lleva al espectador a cuestionarse de nuevo toda la historia. Con todo y lo que me enamoró del expresionismo alemán en pintura y escultura, mi amor es para los escritores, Hans Janowitz y Carl Mayer, por una obra cinematográfica tan temprana en la que dejan tanto tan bien dicho.
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