martes, 19 de enero de 2016

Psycho (1960)

psycho_1960 

Tengo que admitir, con pena, que he sido pésima para Hitchcock. De hecho, esta es la segunda película suya que logro ver completa en toda mi vida sin dormirme. Sin embargo, como la vi en función del ejercicio de ver más cine de terror con ojo crítico, tengo que decir que siento que descubrí un mundo nuevo. Hasta el momento no había comprendido el genio que fue Hitchcock, y lo mucho que aportó al cine de terror en narrativa y técnicas cinematográficas. Podría, incluso, afirmar sin miedo a equivocarme que a esta película le debemos todo el género de slasher y una buena parte del cine de terror moderno, en el que una amenaza humana pero desconocida para el espectador causa la muerte violenta de varias personas. Hay que reconocer la maestría de Hitchcock que, cansado de realizar grandes blockbusters con un amplio presupuesto y reconocidos actores, decidió filmar esta película basada en una novela relativamente desconocida inspirada a su vez en el recientemente capturado asesino en serie Ed Gein de la mano de un equipo de rodaje que hasta el momento solo había realizado televisión junto a él. La realizó a pesar de la poca fe que le tenía Paramount, y del presupuesto que le fue otorgado, tan reducido que casi le cuesta la participación de Bernard Herrmann, el compositor de la icónica banda sonora a la cual Hitchcock le atribuyó un tercio de la atmósfera de la película. Entre las tantas formas en las que esta película ha influenciado el cine de terror de los siguientes 50 años se puede ver la clásica protagonista femenina convencionalmente atractiva e ingenua, una relación enfermiza y controladora entre madre e hijo, un lugar misterioso en la mitad de la nada que debería ser inofensivo y resulta ser testigo de actos atroces. Entre la forma de abordar el terror y la narrativa cinematográfica de Hitchcock crearon un definitivo clásico, podría decirse el papá de las películas de terror, imperdible para quienes quieran comprender y apreciar el género moderno o simplemente ver una buena película clásica.  

-Si no ha visto la película y no quiere spoilers, lea hasta aquí.-

  Psycho marcó, genuinamente, un antes y después en el cine de terror, principalmente porque desligó el género de los fenómenos sobrenaturales y lejanos a la persona común, revelándole al público un villano que podía ser cualquier persona.  De hecho, en la novela en la que está basada la película, el personaje de Norman Bates es mucho más desagradable físicamente, lo cual revela al lector su condición de villano. Al representarlo como un joven común y corriente, el público jamás espera de él algo tan tabú incluso en esta época como una enfermedad mental, si bien es la muy trillada “personalidad múltiple” o, más correctamente, Trastorno de Identidad Disociativo o DID por sus siglas en inglés. Se comenzó a hablar de este trastorno como independiente de la esquizofrenia en el DSM-II publicado en 1968, con el nombre de “neurosis histriónica del tipo disociativo”, pero aún no ha dejado de ser una controversia en comunidades más allá de la psiquiátrica. Existe más como recurso narrativo en cine y literatura y como atenuante en el contexto judicial que en la realidad como un trastorno observable. Sin embargo, Hitchcock fue uno de los primeros en utilizarlo como plot twist para crear uno de los más impactantes en la historia del cine, abordando la temática de la enfermedad mental desde el diagnóstico del personaje de un psiquiatra, que incluso desmiente que Norman Bates sea un travesti porque utiliza la ropa de su madre. Corolario: No me extiendo sobre la escena de la ducha porque no hay mucho que pueda decir que no haya sido dicho antes: que es icónica, que no se ha hecho aún una escena que tenga un efecto tan profundo en el público (y no solo: la actriz Janet Leigh se bañó únicamente en la tina hasta el último día de su vida), y que Hitchcock es un genio, entre otras cosas, por lograr que la censura morronga de la época se centrara en estolideces como que se filmara cómo se jalaba la cadena de un inodoro por primera vez en la historia para permitirnos ver la primera muerte violenta jamás mostrada tan directamente en una película.

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